miércoles, 11 de mayo de 2016

La superioridad moral

   Desde reciente se percibe una tendencia al sabelotodismo como dirían en los Simpsons, sobre todo entre los jóvenes que empiezan a tomar conciencia del mundo. Un arraigo a unos ideales normalmente de "izquierdas" que les hacen autodefinirse como los buenos, lo cual les crea un sentimiento de superioridad moral sobre las demás personas de derechas. Además el hecho de pertenecer a la izquierda parece que crea cierto morbo en los jóvenes, que les hace sentirse que están en el mismo saco que los que lucharon por los derechos del ciudadano, por la libertad y por la igualdad.
   Pero no se es ni un revolucionario escribiendo en le muro de Facebook, ni en la entrada de un blog, eso hay que tenerlo presente. La conciencia de clase, no es un acto de madurez si no más bien de autodefinición. El problema es que estos jóvenes, por el simple hecho de conocer las atrocidades del sistema, muy bien entendidas en algunos casos, y por el hecho de condenarlas desde no más allá que su mundo, se sienten que están contribuyendo a la solución de los problemas. Y esto les hace sentir unos revolucionarios, y lo que es peor, que están moralmente por encima de cualquier persona que consideren, pertenece al "saco" de los malos.
   Muchos republicanos, antitaurinos, ateos (sobre todo), pero solo en las redes sociales y en su casa. Que por supuesto nada tiene compartir una foto de la tricolor el 14 de Abril, aun cuando reclamar la tercera república con esta bandera conlleva una contradicción en sí misma, el problema es que estos jóvenes crean que así están contribuyendo a la creación del estado republicano (en este ejemplo). La superioridad moral solo se queda en un analfabetismo político, muy contradictorio con la cantidad de información que parecen manejar. Quizá lo sepan todo pero ignoran lo fundamental, cualquier enciclopedia sabe más que todos nosotros, pero el uso de ese conocimiento es lo que define al humano y al revolucionario. En frente del ordenador, no se es parte de la solución por mucho que condenes la crisis de los refugiados y compartas fotos tétricas de niños sirios, y si no eres parte de la solución, eres parte del problema, axioma de todo revolucionario.
   Lo siento deciros a todos aquellos "activistas en las redes sociales", seguís siendo parte del problema, por mucha conciencia que toméis de mundo.



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